Una piscifactoría abandonada quince años
El anuncio decía «se alquila antigua piscifactoría de truchas en Sarrión». Llevaba quince años vacía: las piscinas llenas de maleza, las turbinas paradas y el canal de derivación roto por la mitad.
Lo que sí seguía intacto era lo único que no se puede fabricar: la posición. Tres corrientes de agua confluyendo en el mismo paraje, en las montañas de Teruel, a mil metros de altitud.







